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domingo, 25 de marzo de 2012

LA ENERGÍA DEL DINERO



Mucho faze el dinero, mucho es de amar: al torpe faze bueno e ome de prestar, faze correr al coxo e al mudo fablar, el que non tiene manos, dyneros quiere tomar”. Os invito a releer entero el texto de Arcipreste de Hita. O el poema satírico de Quevedo, "Poderoso Caballero es don Dinero". ¡Parece que la cosa viene de lejos!.

Se trata de un tema complejo que nos afecta a todos. Porque vive con nosotros la idea preconcebida, o la que cada uno se ha forjado, necesidad, tabúes, apariencias, rencores, avaricia y muchos asuntos personales y sociales.

En nuestro país cuesta hablar de dinero, si no es para quejarnos. La Crometofobia o Crematofobia es el miedo al dinero y valores de capital.

Hoy se sabe que el dinero materializa cierto tipo de energía, que se manifiesta a través de él. Cada persona se relaciona con el dinero de un modo particular. Comprenderlo, nos puede facilitar el camino hacia la prosperidad.

"El dinero es la raíz de todos los males".

Todos hemos oído esto alguna vez. Desgraciadamente, ésta es una de las frases erróneas más difundidas de todos los tiempos. La frase original viene del Nuevo Testamento y la cita correcta es "el AMOR al dinero es la raíz de todos los males". El amor al dinero es una obsesión, y por eso la cita real advierte sobre la posibilidad de corrupción que deriva del amor, o la obsesión, por el dinero (o la preocupación malsana).

Desde que nacimos hasta hoy, hemos recibido información que por lo general ha sido negativa frente al dinero, esto ha generado un Sistema de Creencias  Inconsciente, del cual nacen los pensamientos que tenemos frente al dinero o cualquier otra cosa. Según la ciencia de los 60.000 pensamientos diarios que tenemos, un 80% se producen solos, es decir que no te propones a pensar algo determinado, y el 64% de los pensamientos que tenemos diariamente son negativos. Estos pensamientos a su vez producen emociones y estas a su vez producen más del mismo pensamiento, que a su vez produce más de la misma emoción. La emoción es la que produce las sustancias químicas y en la medida que más produces sustancias químicas más adicto te haces a ellas, tal como nos hacemos adictos a las sustancias químicas externas como las drogas, el cigarrillo o el alcohol.

Pero como vas a estar programado positivamente si desde pequeño escuchaste frases como:

Es que las personas ricas son muy materialistas.
Que los ricos son avaros y ambiciosos.
Para llegar a ser rico hay que trabajar y luchar mucho.
Para conseguir dinero hay que trabajar como un burro.
El dinero no crece en los árboles.
La riqueza no da felicidad.
Para ser rico hay que ser malo.
Es que la riqueza no es para todos.
El dinero corrompe.


El hecho es que el dinero en sí mismo no es bueno ni malo. Es neutral.  No genera ningún poder; debe ser convertido en poder. Y cada uno debemos decidir convertirlo en poder o no, y entonces sí podrá ser usado para bien o mal, dependiendo de quién lo posea. El poder del dinero viene de su uso (o maluso) o del beneficio o la amenaza que significa para otros.

Lo peor de todo esto es que después de aprendidas estas creencias e incorporadas en tu subconsciente, las mantienes alimentadas con un diálogo interior y tus sentimientos de escasez en diferentes momentos, así que lo único que ha hecho es reforzar el Patrón Mental, y convertirlo en una creencia limitante, por ejemplo:
  • Cuando vas a pagar una cuenta y te sientes mal porque te vas a quedar sin dinero.
  • Cuando vas al supermercado y reniegas por el precio de los alimentos.
  • Cuando te sientes mal porque no tienes el dinero para comprar algo.
  • Cuando echas gasolina y te quejas porque cuesta unos céntimos más cara.
  • Cuando reniegas por las facturas que llegan.
  • Cuando reniegas por la casa que tienes en lugar de agradecer.
  • Cuando criticas el coche que tienes o reniegas porque no tienes.
Todos estos son pensamientos de escasez que producen sentimientos negativos y que finalmente producen la frecuencia de energía que se encargará de atraer a tu vida todo aquello que este a la misma frecuencia. ¿Qué quiere decir esto? Según la Física Cuántica atraes a tu vida todo aquello que está a la misma frecuencia de energía a la que vibres inconscientemente, es decir que quieras o no, te guste o no, creas o no, estas construyendo tu destino a través de tus pensamientos y sentimientos.

RECELO ANTE EL TRIUNFO

Se nos ha inculcado que el dinero es algo sucio, que la pobreza está más cercana a la virtud que la riqueza. Desconfiamos de quien gana o gasta mucho, ¡algo injusto o inmoral tiene que haber detrás!

Bill Gates en BBC
Otra creencia bastante común que bloquea la riqueza financiera es el prejuicio contra la gente rica.

Por ejemplo, mi amigo Juan me dijo que pensaba que la gente rica era ‘superficial y malvada.’ Al parecer su madre le había enseñado este concepto, basado en sentimientos de envidia y un incidente traumático con un vecino cuando era apenas una niña. Así que, Juan adoptó esta creencia como suya, sin darse cuenta de que inconscientemente si hacía rico sentía que si era rico, sería percibido como esas personas, superficial y malvado, y tendría el riesgo de que su madre le desaprobara profundamente. Estos prejuicios respecto a la gente rica los hay de muchos tipos.

Si eres consciente de ello, observa tus pensamientos y tus acciones, y sé consciente de que ahora mismo, en este momento actual ya puedes elegir, en vez de dirigir tus pensamientos con programaciones del pasado.

¿Te has dado cuenta de que en nuestra sociedad el triunfo se mira con recelo? Es difícil admitir y reconocer, que alguien gracias a su esfuerzo y su voluntad haya generado riqueza, porque desconfiamos de todo! Este es un país con una larga historia social de picaresca...

Pero por otro lado, ¿quién no desea tener más dinero? Solo tenemos que fijarnos en lo que gastamos los españoles en lotería y otros juegos de azar. ¡En eso somos una referencia mundial!

Deseamos asimismo dinero y fortuna para nuestros hijos y aquellos a quienes queremos. De hecho les deseamos prosperidad más que riqueza.
Y es que la prosperidad tiene que ver con una fuente más interna, con sentirse bien con la propia vida y llevar adelante los proyectos personales. No siempre guarda correlación con el saldo bancario: hay personas ricas en su cuenta corriente pero pobres de espíritu… y personas pobres en similar situación. ¡La pobreza no garantiza ser buena persona! Y a la inversa: hay ricos con espíritus grandes y generosos; y pobres con gran corazón que comparten lo poco que tienen.

Conozco a muchas personas que se sienten culpables cuando tienen el deseo de tener éxito financiero.

Cuando pregunté a Raúl la razón por la que él decía que ya ‘tenía lo suficiente’, me dijo que su padre trabajó duro para educarlo, era un magnífico abogado…y no necesitaba ser rico “¿Por qué  voy a trabajar más si me puedo adaptar a lo que tengo?”

(1) La creencia de que su éxito va a costar un sobreesfuerzo, del que no se cree capaz, le da terror. Falta de autoestima.
(2) La creencia de que la abundancia no es necesaria, le convierte en una persona satisfecha con los mínimos.
(3) Mientras él piense que ya tiene ‘su parte’ saboteará su progreso o rechazará oportunidades sin darse cuenta. Raúl no se sentía merecedor del éxito financiero, y finalmente desperdició fantásticas oportunidades de mejorar en su trabajo. Se dio cuenta que estaba trabajando fuerte para mantenerse donde estaba, logrando cubrir sus necesidades, muy parecido a sus amigos que luchaban con zonas de confort en otras profesiones.

El dinero no hace la felicidad

Sin embargo, si eres una persona razonable, tienes un sólido sistema de valores y un poco de control sobre tu persona, el dinero no te hará ningún daño. Porque, contrariamente al dicho popular, el dinero y la felicidad no se excluyen mutuamente. En realidad, el dinero puede darte mucha seguridad, independencia y bienestar, para ti y tu familia y las personas a las que quieres. El dinero no puede comprar la felicidad... ¡pero la felicidad no puede comprar dinero!

¿Te sientes rico? Si no en tu cuenta bancaria, ¿sientes que al menos eres rico en amor, o compasión o de otra forma? Mi punto de vista es que no puedes hacerte rico si te sientes pobre. Así que necesitarás encontrar la forma de SENTIRTE rico en tu vida. Date cuenta de la abundancia en la naturaleza, o nota cuantos clientes sí tienes, o cuantos buenos amigos están en tu vida. No importa como lo hagas, debes cambiar la vibración que tienes y sentirte rico en un nivel emocional.

¿Recuerdas la parábola de los talentos? El talento era una unidad de medida monetaria creada en Babilonia. La parábola dice que si se utilizan los talentos que se tienen de forma creativa, si se “invierte” en mejorar interior y exteriormente, nos sentimos bien. Si somos avaros o simplemente enterramos lo que recibimos, como el tercer personaje de la parábola, nos acabamos sintiendo frustrados, nos empobrecemos.

La primera riqueza que debe evolucionar es la riqueza interna. Viviendo con pasión, nuestra energía se moverá de forma fluida, empujando barreras y abriendo puertas. Para ello, hay que darse cuenta de lo mucho que ya tenemos. Conocerse a uno mismo y los recursos con que nacimos. Pero no todo acaba ahí: esa riqueza interior tiene que plasmarse en bienestar anímico y material.

Tus ingresos pueden crecer únicamente hasta donde crezcas tú. Las raíces crean los frutos, si quieres cambiar los frutos, debes cambiar primero las raíces, si quieres cambiar lo visible deberás cambiar lo invisible.

El dinero y la riqueza, al igual que la salud, son resultados. La enfermedad y el peso, también lo son, por eso decimos que vivimos en un mundo de causa/efecto.

Cuando crees que no tienes suficiente tiempo, dinero, amor o éxito, la conciencia detrás de tu creencia te bloquea de recibir abundancia financiera. Tu nivel de creencia emite una vibración particular. En términos energéticos, la teoría establece que tu conciencia respecto a la abundancia tiene una cierta capacidad; recibirás exactamente lo que tu conciencia es capaz de manejar. La buena noticia es que tu conciencia puede ser expandida para creer que hay suficiente para repartir.

Si no logramos vivir de lo que nos apasiona es porque nos gusta algo muy difícil de plasmar o no lo enfocamos de buen modo. También puede ocurrir que prefiramos vivir de otra cosa y dedicar nuestras pasiones a momentos de ocio. Cada uno tiene que valorar. La alianza perfecta es ganarse el pan con algo que nos motive, aunque tengamos otros centros de interés. Lo importante es sacar frutos de nuestros talentos.

EN TIEMPOS DE CAMBIO DE PARADIGMA

En momentos difíciles se necesita poner en marcha todos los recursos personales. Si se tiene que sacar adelante un proyecto, debe ser algo que motive y apasione. Solo así se podrá tener la suficiente energía para no darse por vencido y buscar nuevos caminos hasta dar con el bueno.
Quienes han logrado realizar sus sueños han tenido que esforzarse para superar momentos duros y grandes derrotas. La resistencia a cambiar nuestra actividad por miedo a lo desconocido o al error, nos lleva a soportar situaciones de incertidumbre, pérdida de trabajo… Todo esto genera más miedo y desconfianza. Pero no nos podemos dejar abatir. Frente a las dificultades, ¡los sueños!... con una buena dosis de reflexión.

Para resumir, el miedo al dinero está frecuentemente basado en malentendidos históricos y todos crecemos con esas creencias. La verdad es que el dinero en sí mismo es simplemente una cosa inanimada, no sabe ni le importa quién hace qué con él, no tiene moral ni ética y es un elemento necesario para vivir en el mundo civilizado.

El dinero, en manos de quien quiera que lo tenga, da capacidad para hacer el bien, dependiendo de dónde se lo gaste. No hay que juzgar al dinero, sino al carácter y las acciones de la persona (o entidad) que lo usa. 

Por estos y otros muchos argumentos, te propongo:

  • Eliminar creencias negativas inconscientes frente al dinero.
  • Reprogramar tu mente para atraer el dinero a tu vida.
  • Empezar a tener una vida prospera y abundante.
  • Tener una mentalidad de éxito.
  • Generar pensamientos y sentimientos que formen una frecuencia de energía coherente con lo que realmente quieres económicamente.
Que la emoción sea tu motor y la cabeza guíe la acción. 

"El mundo está en manos de aquellos que tienen el coraje de soñar y correr el riesgo de vivir sus sueños". Paulo Coelho.















domingo, 5 de febrero de 2012

SIN EL EGO, SE LIBERA TU VERDADERA ESENCIA...

El EGO no se manifiesta sólo a través de una actitud de superioridad o una exacerbada autoestima, sino que “ego” es todo pensamiento, creencia limitante, o emoción, que te aleja de tu libertad interior. Y “libertad” es poder ser tú mismo.


Solo si la conciencia de tu yo es más fuerte que la voracidad de tu ego, ¡podrías ser libre! incluso creativo sin importarte demasiado la opinión de los demás o el quedar bien. Así que…


¡¡ L I B É R A T E !!

1. No te sientas ofendido. Lo que te ofende solo contribuye a debilitarte. Si buscas ocasiones para sentirte ofendido, las encontraras cada dos por tres. No va todo ni todos contra ti. Sentirse ofendido es dar importancia a lo que no controlas, y crea energía destructiva que primero lleva al ataque, al contraataque y a la guerra. Tomar todo lo que ocurre o acciones ajenas, como una afrenta personal, -sin serlo específicamente- dificulta nuestras relaciones. El ego en plena acción, intentará convencerte de que el mundo no debería ser como es.
Igualmente, no debemos provocar ni ofender, ¡ese también es el ego! ¡el que busca conflictos y revanchas!
Es mucho mejor convertirte en degustador de la vida y sonreír en esas situaciones, para permitirnos “ser”…

2. Libérate de la necesidad de ganar y tener razón. Al ego le encanta dividirnos entre ganadores y perdedores. Solo vive porque existen conflictos. Siempre habrá alguien más joven, más fuerte, más listo y más hábil que tú en determinados asuntos, y siempre volverás a sentirte insignificante e ignorante. Error. Tú no eres tus victorias. Nos sentiremos mejor al ofrecer a esa persona que quiere compartir información con nosotros, la posibilidad de que se sienta mejor diciéndole que gracias por haberte enseñado algo.
En contraposición, no debemos ver a los demás como perdedores ni ignorantes, ni recrearnos en la victoria, ya que ésta puede ser circunstancial o también una lección para uno mismo. Resulta a veces frustrante querer compartir algo que un ego puede ver como una posible agresión a su razón de ser: la falta de humildad.
No existen perdedores en un mundo en el que todos compartimos la misma fuente de vida. Si la mente no rinde para ganar ese día, puede ser por desconocimiento, por falta de experiencia…sencillamente no importa, házselo saber a tu ego. El ego, el personaje, nunca se identifica con aprendizaje. Le tiene miedo. Porque si el YO adopta el papel de observador, disfrutándolo todo sin necesitar ganar un trofeo, ha hecho desaparecer al ego. Así podrás vivir en paz, en tu vida surgirán más victorias a medida que dejes de ir tras ellas.
Olvídate de la necesidad de ganar o tener razón aceptando que lo opuesto no es perder, sino aprender.

3. Libérate de la necesidad de ser superior. La verdadera nobleza no tiene nada que ver con ser mejor que los demás. Se trata de ser mejor de lo que eras antes y regalarlo al mundo. Céntrate en tu crecimiento, con constante conciencia de que no hay nadie mejor que nadie en este planeta, simplemente el bagaje y los aprendizajes nos hacen diferentes. El contenido de la mochila de cada uno es algo muy personal. Podemos intercambiar, compartir…Todos tenemos la misión de mejorar la esencia que nos fue dada, y tenemos cuanto necesitamos para cumplir con ella. Nada de esto es posible cuando te consideras superior a los demás.
Para eso, tenemos que sabernos iguales, con diferentes datos en el disco duro, pero nunca superiores.

4. Libérate de la necesidad de identificarte con tus logros. Puede resultar un concepto difícil si piensas que tú y tus logros sois lo mismo. Cuando te apegas a esos logros y crees que lo estas consiguiendo tú solo es cuando abandonas la paz y la gratitud. Tú eres el observador, fíjate en todo y agradece las capacidades que te han sido concedidas, la motivación para lograr objetivos y los conocimientos que por ellos has acumulado, pero atribúyele todo el mérito a la fuerza de tu intención que te dio la existencia y de la que eres consecuencia.
Cuanto menos necesites atribuirte el mérito de tus logros más libre serás de conseguir cosas, que te surgirán con más frecuencia.

5. Libérate de tu fama. La fama que tienes no existe en ti, sino en la mente de los demás y, por consiguiente, no ejerces ningún control sobre ella. Si hablas con treinta personas, tendrás treinta famas distintas. Si te preocupas demasiado por cómo te van a percibir los demás, te habrás desconectado de tu verdadera intención y has permitido que te guíen las opiniones de los demás. Así funciona el ego. Considera más importante el juicio ajeno de lo que es, y mantiene a raya el juicio propio, por eso aparecen faltas de autoestima en personas expuestas a grandes masas de gente.

Mantén tu propósito, deslígate de los resultados y acepta la responsabilidad de lo que reside en ti: tu carácter. Deja que otros discutan sobre tu fama; no tiene nada que ver contigo.

Se podría decir que el ego es como un airbag que se infla automáticamente. Cuando te pones a la defensiva se te infla el airbag y se te desinfla la conexión con tu YO. Cuando se te infla el airbag (el ego) chocas, al igual que en la realidad, pero en este caso chocas con la vida.



Y hablando de coches, nos enseñan a conducir vehículos para transportar nuestro cuerpo, pero el vehículo más importante es el que nos transporta por la vida de una u otra forma: la AUTOESTIMA.

Hay quien puede confundir el ego (lo que he creado por que creo que los demás quieren ver en mi) con la autoestima (lo que yo valoro de mí mismo desde el autoconocimiento). Pero eso ya es otro artículo…

QUIEN SOY? YO O EGO?

Nacemos en el mundo y crecemos creyendo que nuestro yo, el que es resultado de nuestra educación, el que ha aprendido de situaciones vividas, de lugares, ese YO que se ha formado en una familia y entorno concretos, con experiencias personales, que se forma de lo que acabamos viendo como bueno y de lo que acabamos viendo como malo.... ese YO nuestro, creemos que es lo que somos.

Desconcertados ante la incógnita de nuestro propio yo, nos cubrimos desde niños, con trocitos arrancados de otras personalidades que nos resultan atractivas. Es como armar un puzzle nuevo con piezas de puzzles distintos. Por supuesto, es bastante difícil que resulte de ello algo coherente. Es así cómo muchas personas, siendo adultas, nunca han logrado armar una personalidad real. Es como no encontrasen realmente qué son, como si viviesen con rasgos, ideas y propósitos prestados, y a veces, que no casan con algunas ideas que emergen.

Lo más probable es que la idea que crean sobre sí mismos sea huidiza y cambiante. No saben qué ni cómo son. Y, además, no están conformes. Puede ser que en un momento estén relativamente conformes, y luego, caen en el desánimo sin razón aparente.
Muy pronto te das cuenta que hay una diferencia grande entre lo que crees que eres, lo que crees que tienes que ser y lo que otros piensan que eres. Así, surge la necesidad de ajustar todas las imágenes, cediendo el YO al personaje que crees que debes ser, según esas creencias programadas en el subconsciente, o bien, buscando imponer a los demás claramente nuestro ego, lo que crees ser.


El EGO no se manifiesta sólo a través de una actitud de superioridad o una exacerbada autoestima, sino que “ego” es todo pensamiento, creencia limitante, o emoción, que te aleja de tu libertad interior. Y “libertad” es poder ser tú mismo.
Sin duda, tiene muy buena prensa. Es habitual oír en los medios declaraciones acerca del ego, especialmente en las páginas vinculadas con el mundo del espectáculo; frases como ”es bueno tener ego, sin ego no se llega a nada”, o “tiene una fuerte personalidad y un ego a toda prueba”.

Pero lo peor que te puede hacer el ego es no dejarte ser tú mismo.
El ego no es algo con lo que se tenga que convivir. Ni algo que se tenga que soportar o sufrir, ni tampoco ignorar. Hay que ser consciente de que es un lastre con un peso decidido por cada uno, y que es responsabilidad de cada uno decidir si ir disminuyendo ese peso o aumentarlo. Se puede seguir el camino tanto si decidimos una cosa o la otra. Pero la sensación de libertad que se siente una vez te liberas de ese peso, es la verdadera libertad de la que siempre se cuestiona su existencia...

Entonces,
¿Quiero vivir libre de mi ego para poder "ser" o
mi ego es necesario para el crecimiento de mí mismo?

El ego máximo llega cuando el ego ha invadido al yo y se hace fuerte con el olvido o el odio de los otros, tanto familiares, como socios. Cree que solo él, es capaz de todo.
El ego crea estructuras que le soporten: el dinero, el puesto, la confianza de personas admiradas, las relaciones, los títulos, se crece con las palmaditas en la espalda, los elogios… Y entonces generaremos en los demás falsas expectativas de resultado que nos hacen creer que nuestras capacidades son superiores a las reales.
Por eso hay que ser muy consciente de los límites y las habilidades del YO para que el EGO no nos haga creer una falsa realidad, y entonces haga desaparecer al YO por ser verdadero, humilde y realista. El ego nos hace más grandes de cara a los demás de lo que somos en realidad.

Para explicarlo de la manera más clara posible: el ego, conformado por el orgullo, la ira, el resentimiento, la culpa y la envidia, entre otros secuaces, se convierte en una fuerza muy pesada que impide tu elevación; es el lastre, la sobrecarga que no te permite crecer, levantar vuelo, de la que debes desprenderte.
Cuando vamos por la vida pilotados por el ego, no sólo no levantamos vuelo, no nos superamos, sino que correteamos con mucho esfuerzo, por la pista de nuestra existencia y terminamos estrellados una y otra vez. Normal,  es que no vamos precisamente ligeros de equipaje.
Entonces, si quieres, puedes cuestionarte, midiendo tu manera de actuar y reaccionar: ¿estoy actuando? o ¿soy yo mismo? ¿estoy haciendo lo que siento libremente? ¿desde dónde estoy reaccionando: desde la rabia, la envidia, la competencia, el despecho, mi historia o desde la verdad o el amor? ¿por qué?.
El ego se alimenta del sufrimiento, es como una alimaña que se nutre del cuerpo del dolor y no para hasta enfermarte y, por supuesto, matarte. Te sorprenderías al saber cuánto tienen que ver enfermedades como el cáncer, con el ego, como lo que es, contenedor de orgullo, ira, odio, obsesión por ganar, por tener razón, imposibilidad de perdonar, de pedir perdón, de admitir errores, incapaz de solicitar ayuda o creer que solo debemos aceptarla de determinadas fuentes que hemos ensalzado, cuando hay posibilidades ante nosotros de recibir ayuda y aprendizaje.
El ego, genera situaciones adictivas; siempre te lleva al campo de batalla, lejos de la armonía. No pierdas el tiempo en dialogar con el ego; no sería un diálogo, sería un monólogo machacante y eterno que no te permitiría dormir, vivir en paz o amar sin condiciones.

El ego es un dios falso al que no debemos consultarle nuestras decisiones. Tomar decisiones desde el ego es la mejor manera de no tomar una decisión en paz, además de generar condiciones que te someterán a un diálogo eterno con esa instancia psíquica sobre la conveniencia de esa decisión.
El ego no perdona, y hasta que no perdones, -no te perdones- no te liberarás de él. Así como el ego y el perdón no son compatibles, el ego y la culpa se llevan maravillosamente.


OSHO dice “La felicidad es el estado de ausencia del ego”. Tú dirás que nadie es feliz todo el tiempo; pero tampoco se puede o se debe ser infeliz todo el tiempo….¿no crees?
Quien toca fondo, resurge, emerge, elige elevarse. Si no se puede ser feliz todo el tiempo, al menos tengamos la caja de herramientas que nos lleve a tener la felicidad en nuestra mano.
Cuando experimentes tu paz interior, descubrirás que te has liberado del ego; en cambio, cuando carezcas de paz interior, descubrirás que lamentablemente te has desprendido de la conexión con tu YO verdadero.
Esto puede suceder varias veces, pero si somos conscientes de la situación, volveremos a conectar con nuestro YO verdadero, diluiremos ese ego, y regresará la hermosa sensación de tranquilidad mental y espiritual.


Es cierto que todos tenemos ego, en mayor o menor medida, pero también es cierto que podemos trabajar para diluirlo, para dominarlo y que no nos domine, para ser conscientes de su presencia, para minimizarlo y para poder desconectarnos de él y volver a ser nosotros mismos.
Generalmente no le damos cabida a la verdad sino a las ilusiones que surgen de nuestra atracción a la culpa y al miedo a si eso no fuese así. Si somos conscientes de que no estamos SIENDO sino ACTUANDO, podemos volver a empezar, a esforzarnos porque la verdad entre en nuestra mente; de esta manera, volveremos a ser persona y archivaremos el personaje.

A veces la imagen que proyectas te sirve de escudo, cuando de verdad sabes que no eres ni tan fuerte, ni tan inteligente, ni tan noble. Pero a veces ocurre lo contrario, la imagen que proyectas es más pequeña de lo que crees ser realmente. Y entonces luchas por mostrar quién realmente eres o crees ser.

APEGOS...

Aferrarse al ego es el apego, una de las prácticas menos recomendadas en la espiritualidad.
Se podría definir el apego como un estado emocional de vinculación compulsiva a una cosa o persona, activado en origen por una creencia acorde a la circunstancia vivida de que sin esa cosa o persona, no seré  feliz. Por tanto, nuestra mente se aferra, en vez de a la circunstancia, a la seguridad, y pacta el miedo con el subconsciente:
- No puedo ser feliz si no tengo tal o cual cosa, o si tal persona no está conmigo.
- No puedo ser feliz si tal persona no te ama. No puedes ser feliz si estás solo.
- No puedo ser feliz si no tengo un trabajo seguro. No puedo ser feliz si no le doy seguridad a mi futuro.
- No puedo ser feliz si no tengo un cuerpo de escándalo.
- No puedo ser feliz si los otros actúan de esa forma conmigo…
- Tengo que tener el control, si no, no saldrá como a mi me gusta.



“Al hombre se le pusieron muchas cadenas, a fin de que olvidase comportarse como un animal: y verdaderamente él se ha vuelto más apacible, espiritual, alegre y sensato que todos los animales. Pero ahora sufre por el hecho de haber llevado cadenas tanto tiempo, y por haberle faltado por tanto tiempo el aire sano y el libre movimiento;  estas cadenas son, lo repetiré una vez más, los errores graves y a la vez sensatos de las ideas morales, religiosas y metafísicas. Sólo cuando la enfermedad de las cadenas sea superada, la primera gran meta será alcanzada verdaderamente: la separación del hombre de los animales.”
“La palabra áurea” de “El caminante y sus sombra”. Nietzsche.

Algunos nos apegamos a los hijos, otros serán fanáticos del trabajo, profesión y posición social, otros no sabrán vivir sin una cuenta bancaria muy solvente, otros se apegarán a un amor o situación amorosa, o estarán adheridos sin remedio a alguna sustancia fumable-bebible-inyectable-comestible en proporciones tan variables como sus intensidad se lo permita.

Algunos serán leales a un conjunto poco móvil de ideas políticas, otros desarrollarán una inclinación religiosa a ir a ver fútbol los domingos, algunos tendrán un apego deliberado al sexo, otros no podrán vivir sin la droga fuerte del poder.

Todas las cosas a las que te apegas y sin las que estás convencido que no puedes ser feliz, son simplemente tus motivos de angustias. Lo que te hace feliz no es la situación que te rodea, sino los pensamientos que hay en tu mente.
La estabilidad de los modelos cambia o se pone en riesgo cuando circunstancias en el entorno son contrarias a los modelos existentes para el ego. El impacto de cada experiencia y su valoración como "negativa" dependerá de su duración y del compromiso emocional que signifique para cada uno.
Las creencias se pueden modificar a nuestro antojo cuando construimos una interpretación nueva de esas experiencias pasadas, sobre todo de aquellas relacionadas con el apego.

Si no se consigue el objeto del apego, origina infelicidad, y si se consigue solo produce un instante de placer seguido de la preocupación y el temor de perderlo. ¿Te identificas con esto?

¿Tenemos que prescindir de los apegos? Desde luego que sí, en cuanto identifiquemos qué información sobre nosotros nos aporta, y al ser conscientes la integremos y tengamos la voluntad de abandonar patrones que ya no necesitamos.

domingo, 11 de diciembre de 2011

CUESTIÓN DE CONFIANZA


La desconfianza es una sensación que casi todas las personas experimentamos en la vida; es frecuente que la vivamos como consecuencia de haber sido engañados o defraudados por alguien.

En ocasiones, incluso aunque alguien nos haya demostrado en varias ocasiones que es de fiar, puede que desconfiemos por que desea mostrarnos algo desconocido para nosotros, algo que por nuevo tememos que atente contra nuestros pilares morales, o contra el concepto que tenemos de lo económico y laboral, o porque hace que cuestionemos nuestra formación personal y/o profesional. Sentimos desconfianza porque tal sensación forma parte de nuestra manera de actuar, ser y pensar en la vida.

Esta desconfianza constante hará que pensemos mal de los demás, por una frase, una mirada o cualquier acción para que sintamos desconfianza hacia una persona.

Por supuesto la desconfianza es un gran enemigo a la hora de relacionarnos, de hacer amigos, formar una pareja,… porque todo el tiempo sucederá algo que hará que pensemos mal, por ejemplo, "¿que pensará de mi? seguro que piensa que soy...bla bla bla". Esto, claramente, a la larga y a la corta, termina por complicar cualquier relación nueva o que ya tengamos.

Piensa en una persona que te inspire confianza. ¿Qué es lo que existe en esa relación para que confíes? Si tuvieses que definir qué es para ti la confianza, a lo mejor sería suficiente hacer una lista de las virtudes de esa persona. Si reduces la lista a 3-5 cualidades esenciales, ésa es tu definición de confianza.
¿Podría la confianza darse antes de verse esos esperados resultados? ¿Qué es lo que más confianza genera? ¿Has sentido alguna vez que, sin conocer mucho a alguien, esa persona te inspiraba confianza? Tal vez esto surgió porque esa persona no te hacía sentir amenazado o inseguro y así se pudo reducir el “miedo” o desconfianza.
EMPEZAR POR CONFIAR EN UNO MISMO

La confianza en uno mismo significa que uno es capaz de tomar decisiones correctas, y también de equivocarse, y si así fuera, simplemente aprender de los errores cometidos. Los errores no son nada malo, aunque nos han enseñado que sí lo son.
Existen infinidad de miedos a situaciones que creemos ajenas a nosotros, por incontrolables, por desconocidas, por novedosas, incluso, esperadas. Lo que no nos paramos a pensar, es que ese miedo, puede forzar que algo que no iba a ocurrir, se haga realidad, y ahí viene el terror.
El temor al rechazo surge de una formación que nos enseña que no somos valiosos como somos, que tenemos que ser y actuar de determinadas maneras para ser apreciados por unas personas u otras, o por una sociedad. Aprendemos a no aceptarnos como somos y a buscar ser “lo que gusta”, lo que cae bien, lo que es bueno dentro de unos cánones preestablecidos, y eso, en la mayor parte de los casos, es diferente a lo que somos.
La Mente Humana no solo “nada más piensa”, sino que lo hace con ideas y creencias que en su mayoría adopta, o se apropia de la sociedad en que se vive.
La mayoría de las personas, a medida que vamos creciendo, actuamos según las referencias que hemos tenido, es inevitable copiar los “modelos” aprendidos; pero en el fondo sabemos que somos de otra forma que nos han enseñado a creer que no es digna. Por eso desarrollamos el temor a ser descubiertos; por eso a veces no somos capaces de saber ¿en qué posición queremos estar? ¿en la propia o en la aprendida? Incluso puede que no permitamos que nadie penetre en nuestra realidad, porque ahí somos vulnerables, somos de verdad ¡horror!, y hasta es posible que cerremos la puerta a la intimidad.

Por que,  ¿sabes cuál es el miedo que bloquea tu confianza?
Miedo al cambio de trabajo, miedo a que no te reconozcan algo que crees un mérito, miedo a entregarte a una relación o un objetivo, miedo a perder tus rutinas, sueños o enseñanzas tradicionales….
Para generar la confianza de los demás hacia nosotros, es fundamental confiar en uno mismo. Para ello, se requiere mucha sinceridad y descubrir todos los autoengaños que han estado saboteando la confianza en uno mismo.
La dificultad de tener un diálogo sincero con uno mismo surge por tres motivos:
1.- Falta de entendimiento de la importancia que tiene mirar dentro y hablarnos con transparencia a nosotros mismos;
2.- Poca dedicación a la reflexión, a cuestionar lo que hacemos, lo que está preparado para ser hecho por nosotros u otras personas;
3.- Solemos evaluarnos en función de la opinión que los demás tienen sobre nosotros, y normalmente nos equivocamos, porque no empatizamos, no sabemos ver la vida desde los ojos del de enfrente, ponernos en lugar de la persona que nos ve.

Y vivimos con el piloto automático que nos aleja del “darnos cuenta”, ser conscientes del significado que hay detrás de cada experiencia vivida.
Y ese diálogo interior no es posible si mantenemos nuestra mente en un ruido constante,  muchas veces provocado de forma inconsciente. Hacer, hacer, hacer. ¡Párate a escucharte! Respira profundamente, separa el ruido de ti para poder centrarte y conecta con lo que sientes. Así recuperaremos la sinceridad de la palabra que nos surge del “corazón”, esa es la verdadera idea.
Necesitamos un diálogo que nos permita poner al crítico (o juez) que todos llevamos dentro “en su sitio”, no es necesario reprimirnos ni obstaculizarnos durante nuestro propio camino.
Nunca podrás escapar de tu corazón. Así es mejor escuchar lo que tiene que decirte. Paulo Coelho.
Lógicamente, para ser generador de confianza es fundamental haber pasado por la experiencia de confiar en uno mismo.
Por tanto, se hace imprescindible CONFIAR, SIN MIEDO ¿y cuál es el primer paso para CONFIAR Y GENERAR CONFIANZA? Buscar qué es necesario mejorar:
1.- Suspende el juicio de tus pensamientos: no te juzgues a ti mismo ni juzgues a nadie. Confiarás más en ti y en el otro.
2.- Practica la atención desde el silencio, observando y procesando. Ten la humildad de ser consciente de lo que sabes y de lo que no. Si aprendes verás que no sabías, y pondrás tu confianza en quien te enseña, sea un libro, una persona o una situación.
3.- Escucha con presencia. No tanto qué se dice sino cómo se dice, implicándote con escucha activa. Te permitirá acceder a una realidad distinta a la tuya. Empatiza y comprenderás, tienes otro YO frente a ti, todos somos resultado de una experiencia vivida, y ninguna es igual a otra. Da confianza y confiarás.
4.- Explora lo esencial más que los pequeños detalles. La visión global te permite tener perspectiva, relativizar, ser consciente de lo pequeño que eres y lo grande que puedes llegar a ser, solo si confías.
5.- Valida toda opinión, y si son diversas mejor todavía, no siempre hay que pensar de la misma forma, ni todos vemos por los mismos ojos. La diferencia es un valor en sí misma, no un error, como nos han querido enseñar. Confía en el diferente, tiene una razón para serlo.
6.- Reflexiona sobre la experiencia vivida con aceptación y apertura, y qué te ha llevado a ella y a sus consecuencias. La casualidad no existe, solo el desconocimiento de la causa. Confía en que cada acto inesperado no va a ser un error, si no, una práctica hasta llegar a tu máximo potencial.

Volverse consciente del entorno y de la sociedad que nos rodea, del por qué de sus creencias es muy difícil, pero no imposible.


Además, seguramente hará más fructífero el trabajo en equipo, tan necesario en la sociedad en red en que vivimos.
Volverse crítico, por ser consciente, de viejas presuposiciones y puntos de vista requiere de una verdadera apertura de conciencia y deseo de progresar, de mejorar.
Y ese es el primer escalón hacia la verdadera evolución.
GRACIAS POR TU CONFIANZA.